✍️: Andrea Chavarria
El platillo tricolor más esperado del año llega para celebrar con orgullo nuestro patrimonio e identidad. Quédate para conocer la historia detrás del chile en nogada
El chile en nogada es una delicia poblana de temporada que, sin duda alguna es el platillo más representativo de las fiestas patrias, ya que porta los colores de la bandera en sus ingredientes con el verde del chile poblano, el blanco de la nogada y el rojo en la granada. Además de la complejidad conventual con la que este se elabora.
Y porque en familia sabe mejor, el chile en nogada es un deleite completo; una fusión de ingredientes frutales que contrastan con el carácter de la carne de cerdo, culminando con una salsa espesa, cremosa y elegante. Claro que, las recetas pueden tener diferencias en las materias primas o en si se capea o no, sin embargo, cada una de ellas es válida y correcta.

Un tesoro conventual
Si bien es cierto, gran parte de los platillos mexicanos salieron de las cocinas conventuales y el chile en nogada, no es la excepción. Según la leyenda, después de firmar los Tratados de Córdoba, que consumaron la independencia de México en 1821, Agustin de Iturbide viajó a la capital del país.
Donde al llegar a Puebla, al convento de Santa Mónica, le fue ofrecido todo tipo de platillos y manjares en su honor, preparados con los ingredientes más ricos y exclusivos del famoso recinto. A pesar de esto, Iturbide se mostró desconfiado y temeroso a ser envenenado por los españoles quienes lo consideraban traidor.

Sin embargo, fue tal su curiosidad por el platillo que vestía los colores de la bandera trigarante: rojo, blanco y verde, que no pudo resistirse. Dotando de valor y cultura esta receta hasta la actualidad.
El chile en nogada no es solo un tesoro nacional que celebra la independencia, es un homenaje a la diversidad de ingredientes, técnicas, saberes y sabores coloniales, que hoy en día nos dan identidad.
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