✍🏻: Andrés Ramírez
México es un país con una gran variedad de quesos, unos muy conocidos y otros no tanto. Es por esto que aquí te presentamos una guía de maridaje para que pruebes estos quesos con un vino pensado específicamente para cada uno
La llegada de los españoles a América trajo consigo un sinfín de productos y tecnologías completamente nuevas. Entre estos aportes se encuentran los animales lecheros y el proceso de elaboración de queso. Con el paso del tiempo, se creó una fusión basada en la adaptación de estas técnicas con insumos locales, y es así como nacen los quesos mexicanos.
Durante los siglos XIX y XX, la producción de queso en México se consolidó con dos ejes principales: artesanal e industrial. Aunque hoy en día la gran mayoría de mexicanos opta por comprar quesos con procesos industrializados, aún existen comunidades que conservan saberes ancestrales, que les permiten mantener vivos a una gran variedad de quesos.

México tiene un sinfín de variedades de quesos, incluso con denominación de origen, cada uno con prácticas, procesos e ingredientes particulares. Hoy en día, el significado que tiene la gastronomía va mucho más allá de lo que se creía hace algunos años. La revalorización de la cultura y la eliminación de ideas pretenciosas nos permiten explorar un mundo completamente nuevo.
Es por esto que hoy te traigo una guía de maridaje con seis quesos mexicanos y vino, para que, además de tener una propuesta innovadora, puedas aprender un poco más sobre la cultura quesera en México.
Te puede interesar: Quesos de México: un producto fresco y artesanal para toda ocasión
Queso Oaxaca
El queso Oaxaca, también conocido como quesillo, es probablemente el más conocido en el país y el mundo. Su textura es fibrosa y elástica, dando la oportunidad de poder deshebrarlo. Su sabor es suave, láctico y ligeramente salado, por lo que un Pinot Noir rosado es la combinación ideal. Las notas de cereza y fresa, junto con su frescura y acidez, equilibran los sabores y complementan la suavidad del queso.

Queso de tenate / botanero
El queso de tenate agrupa a todos los quesos frescos que se elaboran y almacenan en un “tenate”, (canasta tejida con hojas de palma). Esta le aporta un aroma y sabor vegetal único. Además, a estos quesos se les suele agregar chiles, especias, hierbas o semillas para convertirlos en quesos botaneros, una opción con un toque vibrante.
Te puede interesar: Pan de Oaxaca: sabor y tradición
Para acompañar este queso, te recomiendo un Prosecco brut. Sus notas florales y afrutadas, junto con las burbujas finas, forman la combinación perfecta para limpiar el paladar y resaltar los ingredientes extra del queso.
Queso Cotija
Este queso es un orgullo para Michoacán, siendo el único queso en México con denominación de origen. Este es producido en el municipio de Cotija, se realiza con leche de vaca y tiene un periodo de maduración de aproximadamente tres meses. Su textura es firme, seca y quebradiza. Además, tiene un sabor intenso, salado y ligeramente ácido, perfecto para espolvorear en tacos o antojitos.

En cuanto al maridaje, te recomendamos un Riesling seco, ya que su acidez ayudará a cortar un poco la salinidad del queso. Además, su perfil cítrico y mineral refrescará tu paladar con cada trago.
Queso de hoja
Este queso, originario de Veracruz, tiene una textura blanda y fresca, casi untable. Está hecho con leche bronca de vaca y se envuelve en unas hojas conocidas como “hojas de queso”. Esta hoja ayuda a que el queso no pierda la humedad y le da un sutil toque herbal. La sutileza de este queso combina perfecto con un Chardonnay joven, ya que sus notas frutales a guayaba, mango, durazno y piña se complementan muy bien.

Queso Chihuahua
Este queso nació en las comunidades menonitas del norte del país. Tiene un sabor mantecoso y es ideal para derretirse, aportando suavidad a cualquier preparación a la que lo agregues. Un Pinot Noir con barrica es perfecto para acompañar este queso; sus notas a cereza, frambuesa y vainilla lo hacen un vino estructurado, ideal para acompañar unas quesadillas con arrachera.

Queso de bola de Ocosingo
Por último, pero no menos importante, este queso proveniente de Chiapas es un queso artesanal que tiene una costra que lo cubre por completo. Este tiene un periodo de maduración de por lo menos 20 días, pero, mientras más pasa el tiempo, la costra se endurece más. Su textura interior es suave y untable, su sabor es ligeramente ácido con notas a frutos secos y la corteza es salada.
Para complementar a este queso, un vino Malbec con barrica aportará cuerpo, notas a ciruela y especias, resaltando lo mejor de este queso. Sus taninos firmes equilibrarán la untuosidad de cada bocado.
Te puede interesar: La Bacante: vino y compañía
Como te puedes dar cuenta, esta guía demuestra que el vino es un gran aliado para todo tipo de quesos mexicanos. Lejos de ser una simple botana, estos quesos destacan por sí solos y, si además los acompañas con vino, descubrirás un mundo de matices infinitos que se convertirán en tus favoritos para cada ocasión.
No Comment! Be the first one.