Espacios acogedores, rodeados de botellas minuciosamente seleccionadas: esa es la premisa de los wine bars
Hace algunos años, los wine bars comenzaron a aparecer en México. La creciente industria del vino ofrecía etiquetas cada vez más interesantes, mientras que el número de entusiastas de esta bebida iba en aumento.
Así empezaron a surgir espacios pequeños, y otros más grandes, donde diversas botellas se organizaban estratégicamente en estantes o dentro de cavas. Había mesas pequeñas o comunales al centro y un menú breve pero bien diseñado para acompañar el vino a punto de descorcharse. Allí, los expertos guiaban a los invitados a través de las notas de cata, sugerían maridajes y, muchas veces, si el comensal lo deseaba, podía llevarse a casa la botella o botellas que más le interesaran. Fue entonces cuando nacieron los wine bars.

Actualmente, estos lugares ganan cada vez más terreno en distintas ciudades del país. Por eso, quiero invitarte a conocer cinco wine bars donde no solo encontrarás excelentes etiquetas de todo el mundo, sino que vivirás una experiencia completa alrededor del vino.
- Bloodlust Wine Bar
Ensenada, Baja California, es un verdadero oasis del vino en México, así que los wine bars no podían faltar. Bloodlust Wine Bar es un espacio inspirado en las gotas de vino y en las visiones del ilustrador psicodélico y surrealista Jaime Zuverza. Sin embargo, fue el ingenio de Juliette Cheanne, Poncho Muriedas y Yuri Muriedas lo que hizo posible este lugar que, en su barra, reúne alrededor de 60 etiquetas de blancos, tintos, rosados, naranjas y hasta pét-nat (Pétillant Naturel), muchas de ellas provenientes de Baja California.
Aquí también hay vino por copeo, coctelería, bebidas artesanales y una cocina sin pretensiones, marcada por la temporalidad y los productos locales. Dentro de esta gota de vino surrealista, donde el precepto es: “el mejor vino es el que más te guste”, confluyen la música, el arte, la gastronomía y la arquitectura.
📍 Doña Emilia LT 13-2, San Marcos, Ensenada, Baja California
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2. Invino
Fundado y dirigido por David Zárate Pérez, sommelier certificado por WSET (Wine & Spirit Education Trust) Nivel 3 y socio fundador de Bodegas Conde de Villaseñor en España, Invino cumple una misión personal y profesional: tirar las barreras que impiden disfrutar del vino plenamente.
La selección de etiquetas está cuidadosamente curada, al igual que las opciones de maridaje. Aunque la carta de alimentos es corta, Invino ofrece experiencias diseñadas para acercar a más personas a la grandeza del vino: cenas maridaje temáticas, clases de cocina, catas a ciegas, catas dirigidas y más.
📍Tamazunchale 305, Centrito, San Pedro Garza García, Monterrey
3. Roothouse, bar de vino & cocina
Ubicado en Guadalajara, Jalisco, Roothouse es un wine bar con una selección de aproximadamente 80 etiquetas, curada por el sommelier Rodrigo Mares. En su cava destacan vinos de México, Burdeos, Grecia, Georgia y Hungría.
Además de su carta, Roothouse ofrece certificaciones, degustaciones, catas y cenas maridaje. La música en vivo también forma parte de la esencia del lugar. Para acompañar el vino, puedes elegir entre tapas, tablas de quesos, pizzas a la leña, entre otros platillos.
📍C. Juan Ruiz de Alarcón 92, Guadalajara

4. The Carter Bar
Sofisticación sin pretensión: así podríamos definir The Carter Bar, wine bar ubicado en Querétaro. Su enfoque está en generar experiencias, por lo que sus vinos se seleccionan a partir de su historia y carácter, de su capacidad para maridar momentos, y con una filosofía de calidad por encima de cantidad.
Ya sea que elijas disfrutar una botella o probar varias etiquetas por copeo, aquí el vino es protagonista. La cocina, por su parte, está pensada para acompañarlo sin opacarlo, en una búsqueda constante de equilibrio y elegancia. Como bien dice el equipo de The Carter Bar: “no buscamos ser virales, sino memorables”.
📍 Prol. Corregidora Nte. 911-Bis, Quinta la Laborcilla, Querétaro
5. Plonk
Uno de los wine bars más llamativos de Ciudad de México es Plonk. No solo por su nombre, que es la forma coloquial en la que los australianos llaman al vino, sino por la experiencia que propone entre cocina y vino.
La sommelier Romina Argüelles y la chef Flor Camorlinga son las creadoras de este espacio, que ofrece vinos blancos, tintos, rosados y espumosos de pequeños productores de todo el mundo. A esto se suma una cocina detallada, bien pensada y ejecutada, que empata a la perfección con su propuesta vinícola. En conjunto, Plonk no solo es un wine bar, sino una nueva forma de entender tanto la cocina como uno de sus grandes aliados: el vino.
📍 Iztaccíhuatl 52, Condesa, Ciudad de México
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