Conoce Bar Polilla, un bar que nació con alas y los cocteles que vuelan bajo luz tenue
En una ciudad que respira a través de sus esquinas históricas y sus propuestas contemporáneas, Bar Polilla aparece como un lugar que escapa a cualquier fórmula conocida. Ubicado en el primer piso de una casona centenaria en la calle Durango, en el corazón de la Colonia Roma, este bar esconde un universo delicado e introspectivo. Inaugurado el 19 de junio de 2024, bajo la influencia simbólica de la carta del Sol del tarot, Polilla lleva consigo una promesa de claridad, renovación y disfrute compartido.
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El origen de su nombre habla de lo personal convertido en narrativa colectiva. “Polilla” ha sido desde siempre el apodo de su fundadora, Paola Álvarez, quien decidió apropiarse de esa identidad para convertirla en emblema. Con una curiosidad que se volvió obsesión, Paola descubrió que la simbología detrás de las polillas, seres discretos, ambiguos y nocturnos, resonaba con la esencia misma del proyecto.

Como escribe Virginia Woolf en su famoso ensayo La muerte de la polilla, estas criaturas son “ni alegres como las mariposas, ni sombrías como las de su propia especie”; en ese punto intermedio habita también Bar Polilla: un sitio fuera del ruido, pero lleno de vida.
El bar marca también un parteaguas dentro del grupo restaurantero Prendes/Bellinghausen, al ser el primer proyecto liderado por una mujer que no se orienta hacia la cocina, sino hacia la coctelería. Paola decidió construir su propio camino dentro de la hospitalidad, guiada por una visión que mezcla la herencia de su familia con una mirada fresca, actual y profundamente femenina.
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Desde la barra, esa visión se vuelve tangible gracias al talento de Karla Ibarra, mejor conocida como Charly, y de la reconocida mixóloga Gabriela Lozada, quien diseñó el menú inicial. Esta primera carta se presenta como una introducción al universo poético de las polillas, con tragos inspirados en su fisonomía, sus hábitos y su entorno. Cada cóctel, desde el misterioso Selenia hasta el delicado Zygaena funciona como una exploración sensorial, una forma líquida de traducir la naturaleza en experiencia. La misma filosofía se aplica a los mocktails, pensados con igual nivel de atención y sofisticación para quienes eligen lo no alcohólico.

El acompañamiento ideal para esta carta se encuentra en el menú de comida, ejecutado por el chef Mario Maldonado, quien suma más de 16 años de experiencia. La propuesta es breve pero contundente, con una serie de entradas y botanas que combinan ingredientes de la península de Yucatán con otros del Mediterráneo, como yogurt griego, queso parmesano o pan pita.
El resultado es una cocina pensada para maridar, compartir y explorar desde el gusto sin restarle protagonismo a las bebidas.

A punto de cumplir su primer aniversario, Bar Polilla se ha consolidado como un oasis íntimo donde el tiempo se desacelera y la noche cobra otra dimensión. Aquí no se viene solo a tomar un cóctel; se viene a entrar en contacto con una narrativa, a dejarse llevar por una estética, a vivir una hospitalidad que apuesta por la sensibilidad en cada trazo. Un lugar que, como las polillas, revela su magia cuando la luz baja y el misterio florece.
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