Renacer tras una pausa no es tarea fácil, pero hay quien ha logrado que Domecq, esta emblemática bodega mexicana, retome el camino y vuelva con fuerza al ruedo
A casi una década de haber recuperado su relevancia en México, Casa Domecq vive una nueva etapa bajo la mirada del enólogo Alberto Verdeja, quien habla de los retos recientes y del futuro de esta histórica casa vinícola.
El rumbo cambió entre 2016 y 2017, cuando pasó a formar parte del grupo español González Byass. A partir de entonces, inició una nueva etapa centrada en rescatar y fortalecer su vocación vitivinícola.

Al frente del proyecto, Verdeja tiene como consigna apostar por la calidad y la sustentabilidad. Hoy, Casa Domecq trabaja con más de 120 hectáreas de viñedos propiedad de productores externos, pero bajo una supervisión técnica estricta.
Uno de los desarrollos más recientes es el cultivo de Pinot Noir en el Valle de Ojos Negros, una región más fresca que ofrece condiciones óptimas para esta variedad. Para evitar los daños por heladas, las vides se plantan en laderas, donde la uva puede madurar sin contratiempos. La cosecha experimental de 2024 será clave para definir su permanencia en el portafolio de la bodega. Además, en esta zona el acceso al agua no representa una limitante, lo que refuerza su viabilidad a largo plazo.

La bodega también ha incorporado procesos amigables con el medio ambiente, como el uso de paneles solares que actualmente generan el 60% de la energía utilizada. El 100% del agua se trata y se reincorpora a un pozo de filtración, evitando su desecho, y los residuos de las uvas se transforman en composta.
Otro proyecto destacado es el uso de vasijas históricas: 10 piezas provenientes de La Mancha que alguna vez formaron parte de un museo y que ahora están activamente en uso. Siete de ellas tienen una capacidad de 1,300 litros y tres de 600 litros. Estas vasijas permiten elaborar tanto vinos tintos como blancos sin que los taninos del primero afecten la producción del segundo.

Un legado desde 1972
Fundada en 1972, Casa Domecq comenzó su historia en el vino con una clara inspiración en los grandes tintos de España y Francia. Así nació, en 1976, Chateau Domecq Tinto, un vino que originalmente buscaba replicar esos estilos europeos. Sin embargo, con el paso del tiempo, la bodega fue adaptando su perfil a las particularidades del Valle de Guadalupe, consolidando una identidad propia.
Entre sus principales variedades tintas se encuentran Cabernet Sauvignon, Merlot y Nebbiolo, utilizadas en etiquetas emblemáticas como Chateau Domecq y Reserva Magna.
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En su línea de blancos, Chateau Domecq Blanco destaca por su ensamblaje de Chardonnay y Viognier, cultivadas también en el Valle de Guadalupe. Esta combinación ofrece frescura, estructura y una complejidad aromática elegante.
Debido a su relevancia, esta etiqueta ha sido adoptada como vino de la casa en centros de consumo como Campomar, donde incluso se presenta con un diseño específico para sus sucursales.
Casa Domecq, de la mano de Alberto Verdeja, continúa consolidando su lugar en la escena del vino mexicano, demostrando que tradición e innovación pueden caminar juntas.
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