El contacto de las mujeres con el vino se ha incrementado considerablemente en los últimos años, y es que ellas son capaces de admirarlo de forma distinta.
Desde hace unos 35 años se empezó a notar en el mundo un ligero incremento en la población de mujeres con respecto a la de los hombres. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía en México (Inegi), detalla que de los casi 125 millones de habitantes, 51.1 % son mujeres y 48.9 % son hombres, esto es, 95 hombres por
cada 100 mujeres.
En la historia de la humanidad la mujer ha sido relegada en diversos ámbitos, incluyendo el mundo del vino. No fue sino hasta mediados del siglo XX cuando comenzaron a participar las primeras enólogas y viticultoras principalmente en Europa-, quienes desde el punto de vista técnico mostraron su capacidad comercial, y desde el punto de vista organoléptico, su destacada habilidad para elaborar, analizar y calificar el vino.
Aunque por tradición el vino ha sido compañero inseparable del hombre en reuniones sociales, comidas de negocios y celebraciones, en años recientes parece haber descubierto una nueva y muy compatible compañía: la femenina.

La participación de la mujer en la industria
Las mujeres han intensificado de forma significativa su participación en el mundo del vino; hoy en día representan la cuarta parte de sommeliers existentes a nivel global. Particularmente en México, tal vez un 25 % de las personas relacionadas con el ámbito de los vinos son mujeres.
Sommeliers, empresarias, empleadas y representantes de empresas productoras, importadoras, exportadoras y distribuidoras de vinos, se cuentan entre ellas.
Lo más interesante es el papel de ellas como consumidoras y amantes de esta bebida, que ha favorecido en México el incremento per cápita. Muchas son las variables que influyen en su intervención, destacando una participación laboral femenina cada día mayor, incluso en puestos gerenciales y directivos.
En resumen, en nuestro país, de un consumo per cápita de 250 ml en el año 2000, hemos alcanzado los 960 ml en dos décadas, gracias a la participación de los jóvenes y de las mujeres, y se espera que este consumo aumente en los próximos años.
Por otra parte, los expertos afirman que, a la hora de experimentar, ellas son más audaces. El vino lo perciben más allá del disfrute de una copa, ya que en su apreciación incluyen aspectos intangibles como imagen, posicionamiento de marca, etiqueta, mercadotecnia, entre otros.
Todo esto representa un reto interesante que tanto productores como comercializadores deben tomar en cuenta y ni qué decir en el restaurante…
Así que, por favor, ofrezcan la carta de vino también a las mujeres. Ellas sabrán elegir.
¡Salud!
No Comment! Be the first one.