Bajo la luz de la luna llena más grande del año me encontraba recorriendo las hileras de viñedos ansiosa por vivir una gran experiencia: La vendimia Nocturna
✍️: Mirell Riviello
Salimos del hotel en Valladolid cerca de las diez de la noche para acercarnos a los viñedos y cenar cerca de donde experimentaríamos lo que es una vendimia nocturna. Se nos sirvió un verdadero festín y brindando con un verdejo de Rueda veía la cara de todos los presentes emocionados por lo que se avecinaba.
Dos taxis nos recogieron y nos acercaron a los viñedos, veíamos pasar muchos camiones repletos de uva blanca camino a su inevitable destino. Entrando en territorio de la Verdejo los coches se quedaron atascados en la arena.

Estos suelos areno limosos que se pronunciarán más cuando nos encontramos entre los ríos Adaja y el Eresma pero que le dan el carácter a sus vinos gracias a la buena aireación y drenaje. Ricos en calcio y magnesio. Cubiertos en los mejores viñedos, por terrenos cascajosos que al caminar entre ellos se convierte en algo muy cansado ya que nuestros pies no encontraban firmeza y los tobillos nos dolerían después.
La luz de la luna de octubre, aquella venerada en diferentes países por dar inicio a la cosecha, se encontraba sobre nosotros alumbrándonos. El aíre era muy frío, si no me lo hubieran advertido no visualizaba el diferencial térmico entre el día mientras caminaba con un vestido ligero en la calle de Santiago con un helado en mano y ahora con mallas bajo los jeans y doble chamarra. Esta gran diferencia entre el día y la noche da el balance entre el azúcar y la acidez.
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A lo lejos se vislumbraba una luz que se dirigía a nosotros, era la vendimiadora uno a uno se subió a esta imponente maquinaria donde acompañaríamos al conductor. Pareciera que está partido en dos y por el arco que se encuentra en medio entran las vides, las uvas se desprenden fácilmente con vibración donde caen con cuidado en un depósito. Al final del camino esperan dos contendores, este casi Monstertruck levanta las uvas y caen en uno de los contenedores. El aroma de uva fresca se desprende y en poco tiempo estas uvas serán desplazadas a la bodega para iniciar su proceso en convertirse en vino.

La gran mayoría de la vendimia mecanizada se realiza durante de la noche inciando desde las ventitrés horas a quizás cerca de las cinco de la madrugada. De esta manera se mantiene la uva blanca fresca, evitando oxidación y fermentaciones no deseadas, optimizando el uso de frío en bodega pero sobre todo para conservar su potencial organoléptico.
Y así una vendimia nocturna, donde el silencio de la noche se rompe con ruidos de tractores y campesinos, enólogos y dueños de bodega esperanzados a que esta sea otra cosecha extraordinaria para la D.O. Rueda.
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