{"id":64010,"date":"2026-05-11T23:22:40","date_gmt":"2026-05-11T23:22:40","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/?p=64010"},"modified":"2026-05-11T23:22:43","modified_gmt":"2026-05-11T23:22:43","slug":"vendimia-bajo-la-luz-de-la-luna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/2026\/05\/11\/vendimia-bajo-la-luz-de-la-luna\/","title":{"rendered":"Vendimia bajo la luz de la luna"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>Bajo la luz de la luna llena m\u00e1s grande del a\u00f1o me encontraba recorriendo las hileras de vi\u00f1edos ansiosa por vivir una gran experiencia: La vendimia Nocturna<\/em><\/h2>\n\n\n\n<p><em>\u270d\ufe0f: Mirell Riviello<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Salimos del hotel en Valladolid cerca de las diez de la noche para acercarnos a los vi\u00f1edos y cenar cerca de donde experimentar\u00edamos lo que es una vendimia nocturna. Se nos sirvi\u00f3 un verdadero fest\u00edn y brindando con un verdejo de Rueda ve\u00eda la cara de todos los presentes emocionados por lo que se avecinaba. <\/p>\n\n\n\n<p>Dos taxis nos recogieron y nos acercaron a los vi\u00f1edos, ve\u00edamos pasar muchos camiones repletos de uva blanca camino a su inevitable destino. Entrando en territorio de la Verdejo los coches se quedaron atascados en la arena.\u00a0 <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"1500\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/vendimia-noche.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-64013\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/vendimia-noche.jpg 1000w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/vendimia-noche-450x675.jpg 450w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/vendimia-noche-700x1050.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Estos suelos areno limosos que se pronunciar\u00e1n m\u00e1s cuando nos encontramos entre los r\u00edos Adaja y el Eresma pero que le dan el car\u00e1cter a sus vinos gracias a la buena aireaci\u00f3n\u00a0 y drenaje. Ricos en calcio y magnesio. Cubiertos en los mejores vi\u00f1edos, por terrenos cascajosos que al caminar entre ellos se convierte en algo muy cansado ya que nuestros pies no encontraban firmeza y los tobillos nos doler\u00edan despu\u00e9s.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La luz de la luna de octubre, aquella venerada en diferentes pa\u00edses por dar inicio a la cosecha, se encontraba sobre nosotros alumbr\u00e1ndonos. El a\u00edre era muy fr\u00edo, si no me lo hubieran advertido no visualizaba el diferencial t\u00e9rmico entre el d\u00eda mientras caminaba con un vestido ligero en la calle de Santiago con un helado en mano y ahora con mallas bajo los jeans y doble chamarra. Esta gran diferencia entre el d\u00eda y la noche da el balance entre el az\u00facar y la acidez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">Te podr\u00eda interesar: <a href=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/tag\/fiestas-de-la-vendimia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"Fiestas de la Vendimia\"><em>Fiestas de la Vendimia<\/em><\/a><\/h2>\n\n\n\n<p>A lo lejos se vislumbraba una luz que se dirig\u00eda a nosotros, era la vendimiadora uno a uno se subi\u00f3 a esta imponente maquinaria donde acompa\u00f1ar\u00edamos al conductor. Pareciera que est\u00e1 partido en dos y por el arco que se encuentra en medio entran las vides, las uvas se desprenden f\u00e1cilmente con vibraci\u00f3n donde caen con cuidado en un dep\u00f3sito. Al final del camino esperan dos contendores, este casi Monstertruck levanta las uvas y caen en uno de los contenedores. El aroma de uva fresca se desprende y en poco tiempo estas uvas ser\u00e1n desplazadas a la bodega para iniciar su proceso en convertirse en vino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"1777\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/vendimia-nocturna.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-64011\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/vendimia-nocturna.jpg 1000w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/vendimia-nocturna-864x1536.jpg 864w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/vendimia-nocturna-450x800.jpg 450w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/vendimia-nocturna-700x1244.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La gran mayor\u00eda de la vendimia mecanizada se realiza durante de la noche inciando desde las ventitr\u00e9s horas a quiz\u00e1s cerca de las cinco de la madrugada. De esta manera se mantiene la uva blanca fresca, evitando oxidaci\u00f3n y fermentaciones no deseadas,&nbsp; optimizando el uso de fr\u00edo en bodega pero sobre todo para conservar su potencial organol\u00e9ptico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed una vendimia nocturna, donde el silencio de la noche se rompe con ruidos de tractores y campesinos, en\u00f3logos y due\u00f1os de bodega esperanzados a que esta sea otra cosecha extraordinaria para la D.O. Rueda.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bajo la luz de la luna llena m\u00e1s grande del a\u00f1o me encontraba recorriendo las hileras de vi\u00f1edos ansiosa por vivir una gran experiencia: La vendimia Nocturna<\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":64012,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[139],"tags":[6476,1350,1850],"class_list":["post-64010","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vinos","tag-d-o-rueda-2","tag-vendimia","tag-vino-espanol"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64010","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64010"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64010\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64015,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64010\/revisions\/64015"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/64012"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64010"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64010"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64010"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}