{"id":63400,"date":"2025-08-06T21:12:16","date_gmt":"2025-08-06T21:12:16","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/?p=63400"},"modified":"2025-08-04T03:12:28","modified_gmt":"2025-08-04T03:12:28","slug":"redescubriendo-alimentos-milenarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/2025\/08\/06\/redescubriendo-alimentos-milenarios\/","title":{"rendered":"Redescubriendo alimentos milenarios"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong><br>\u270d\ud83c\udffb Andr\u00e9s Ram\u00edrez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>Conoce cinco alimentos milenarios que fueron olvidados, pero hoy siguen vigentes para recordarnos que el alma y el cuerpo se deben nutrir<\/em><\/h2>\n\n\n\n<p>Existen alimentos que guardan siglos de historia y nos han acompa\u00f1ado desde hace milenios. Los alimentos milenarios son aquellos que fueron parte esencial en la alimentaci\u00f3n y vida diaria de las civilizaciones prehisp\u00e1nicas. Estos no solo nutr\u00edan al cuerpo, tambi\u00e9n ten\u00edan un valor espiritual, eran usados en rituales y eran simb\u00f3licos. Hoy, muchos de estos han quedado en el olvido o su uso ha sido limitado.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de haber sido clave para sostener sociedades completas, existen distintas razones por las cuales fueron relegados. La colonizaci\u00f3n, cambio de h\u00e1bitos, industrializaci\u00f3n y desconexi\u00f3n con nuestras ra\u00edces son solo algunas. Sin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os, algunos de estos alimentos han regresado, reivindicando su valor nutricional y cultural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Amaranto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los ejemplos de alimentos milenarios m\u00e1s conocidos es el amaranto. Pilar tanto en la dieta mexica como en su religi\u00f3n. Este era cultivado y mezclado con miel de maguey, similar a las alegr\u00edas modernas. El consumo de este fue prohibido por los espa\u00f1oles debido a su relaci\u00f3n con rituales ind\u00edgenas.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1280\" height=\"853\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/amaranth-1112988_1280.jpg\" alt=\"Amaranto\" class=\"wp-image-63404\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/amaranth-1112988_1280.jpg 1280w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/amaranth-1112988_1280-450x300.jpg 450w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/amaranth-1112988_1280-700x466.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><br>Nutricionalmente, este aporta prote\u00edna, calcio, hierro, vitamina A, B y C. Actualmente, es usado en harinas, licuados, alegr\u00edas, atoles y panes, destacando entre aquellas personas que buscan una opci\u00f3n alterna al gluten.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Tzompantle<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El tzompantle o flor de color\u00edn es otro alimento milenario olvidado. Esta era fundamental en la zona sur del pa\u00eds. Esta flor florece en primavera y era usada para hacer tamales o sopas. Se le atribu\u00edan propiedades calmantes y se usaba para combatir el insomnio. Tiene un alto contenido de vitamina C y hierro. Actualmente, es poco com\u00fan encontrarla en la gastronom\u00eda, pero en comunidades rurales sigue estando presente.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"1280\" height=\"960\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/flower-1612894_1280.jpg\" alt=\"Flor de color\u00edn\" class=\"wp-image-63403\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/flower-1612894_1280.jpg 1280w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/flower-1612894_1280-450x338.jpg 450w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/flower-1612894_1280-700x525.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Espirulina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n conocida como <em>tecuitlatl<\/em> por los mexicas, la espirulina es un tipo de alga que era recolectada a orillas del lago de Texcoco. De color verde azulado, esta tiene amino\u00e1cidos, calcio, f\u00f3sforo y efectos antiinflamatorios. Era usada como fuente de energ\u00eda para los guerreros y era consumida junto con tortillas de ma\u00edz.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">Te puede interesar: <a href=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/2024\/03\/15\/alga-espirulina-un-tesoro-mexicano-que-perdura-desde-la-epoca-prehispanica\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"Alga espirulina, un alimento mexicano que perdura desde la \u00e9poca prehisp\u00e1nica\">Alga espirulina, un alimento mexicano que perdura desde la \u00e9poca prehisp\u00e1nica<\/a><\/h2>\n\n\n\n<p><br>Debido al drenaje de los lagos en la Ciudad de M\u00e9xico, esta fue olvidada. Pese a esto, en la d\u00e9cada de los a\u00f1os sesenta resurgi\u00f3 y actualmente se consume en polvo como aditivo para batidos o suplemento alimenticio.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"1280\" height=\"853\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/spirulina-powder-8254087_1280.jpg\" alt=\"Espirulina\" class=\"wp-image-63402\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/spirulina-powder-8254087_1280.jpg 1280w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/spirulina-powder-8254087_1280-450x300.jpg 450w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/spirulina-powder-8254087_1280-700x466.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Ch\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La ch\u00eda, que m\u00e1s all\u00e1 de ser un ingrediente para el agua de lim\u00f3n, tiene una historia m\u00e1s profunda. Esta era uno de los cultivos m\u00e1s importantes en la \u00e9poca prehisp\u00e1nica, junto con el ma\u00edz o el frijol. Una cucharada de esta era suficiente para resistir una larga caminata. Estas semillas tienen una alta concentraci\u00f3n de omega 3 y fibra. En la actualidad, est\u00e1 presente en aguas, granolas y yogures.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1280\" height=\"853\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/chia-seeds-2253690_1280.jpg\" alt=\"Ch\u00eda\" class=\"wp-image-63401\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/chia-seeds-2253690_1280.jpg 1280w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/chia-seeds-2253690_1280-450x300.jpg 450w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/chia-seeds-2253690_1280-700x466.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Aguautle<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, uno de los alimentos milenarios m\u00e1s curiosos es el aguautle, tambi\u00e9n conocido como caviar del lago. Este son los huevos de un insecto acu\u00e1tico, parecido a un mosquito, llamado <em>axay\u00e1catl<\/em>. Era recolectado en las chinampas del lago de Texcoco, ya que contiene un alto valor de contenido proteico y era f\u00e1cil de transportar. Su sabor es algo salado, lo que le agrega un toque especial a cualquier platillo. Hoy se consigue en mercados o ferias tradicionales del Valle de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">Te puede interesar: <a href=\"https:\/\/thedrinkmagazine.com\/las-aguas-frescas-de-mexico-sabor-y-tradicion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"Las aguas frescas de M\u00e9xico: un viaje a trav\u00e9s del sabor y la tradici\u00f3n\">Las aguas frescas de M\u00e9xico: un viaje a trav\u00e9s del sabor y la tradici\u00f3n<\/a><\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s que rescatar estos alimentos milenarios por moda, es una forma de reconectar con la cosmovisi\u00f3n ancestral. Reconocer aquellos productos que nos da la tierra para nutrir el cuerpo y la cultura. Cada uno de estos representa la adaptaci\u00f3n al entorno, respeto por la naturaleza y sabidur\u00eda alimentaria. Mantenerlos vigentes es recordar, validar y mantener viva nuestra historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conoce cinco alimentos milenarios que fueron olvidados, pero hoy siguen vigentes para recordarnos que el alma y el cuerpo se deben nutrir<\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":63480,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1809,1083],"tags":[6429,6144,6430],"class_list":["post-63400","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","category-ingredientes","tag-alimentos-milenarios","tag-alimentos-prehispanicos","tag-superfoods"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63400","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63400"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63400\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63481,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63400\/revisions\/63481"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/63480"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63400"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63400"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63400"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}