{"id":61711,"date":"2024-09-12T05:18:32","date_gmt":"2024-09-12T05:18:32","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/?p=61711"},"modified":"2024-09-11T06:01:23","modified_gmt":"2024-09-11T06:01:23","slug":"de-este-lado-de-la-rumorosa-mujeres-del-valle-de-guadalupe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/2024\/09\/12\/de-este-lado-de-la-rumorosa-mujeres-del-valle-de-guadalupe\/","title":{"rendered":"Mujeres del Valle de Guadalupe"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-small-font-size\">\u270d\ufe0f: Keiko Nishikawa<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>Conoce a las mujeres que est\u00e1n llevando el nombre de M\u00e9xico en alto desde el vi\u00f1edo de Valle de Guadalupe<\/em><\/h2>\n\n\n\n<p>La industria del vino en M\u00e9xico no ser\u00eda la que es ahora sin estas mujeres, y muchas otras m\u00e1s, que han ayudado a construirla y han abierto el camino para las que llegamos despu\u00e9s. En esta segunda entrega de mis textos sobre mujeres de Baja California te cuento sobre algunas profesionales que admiro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Natalia Badan\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando \u00e9ramos ni\u00f1os, mi mam\u00e1 nos llevaba a mis hermanos y a m\u00ed a visitar a Madame Clotilde a su lejano rancho. Era una mujer elegante, categ\u00f3rica y dulce. Nos recib\u00eda con comida de su rancho, con sus mermeladas y su fruta, era una gran anfitriona. Madame era la mam\u00e1 de Natalia Badan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">Te podr\u00eda interesar: <a href=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/2024\/09\/02\/la-primera-decada-de-global-wine\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">La primera d\u00e9cada de Global Wine\u00a0<\/a><\/h2>\n\n\n\n<p>Natalia tiene 70 a\u00f1os en el Valle de Guadalupe. Sus pap\u00e1s vinieron a M\u00e9xico con la idea rom\u00e1ntica de pasar el final de su vida en el campo, hacer agricultura y ser productores de lo que la tierra les daba. Desde ni\u00f1a, Natalia se fascin\u00f3 con la naturaleza, dice que poner un palito en la tierra y verlo crecer y florecer, le hizo comprometerse con el campo para siempre. Henri, su pap\u00e1, lleg\u00f3 en los cincuentas a plantar algarrobo, un \u00e1rbol cuyas vainas dan como fruto lo que se pens\u00f3 que sustituir\u00eda al cacao. Tambi\u00e9n plantaron vid, porque en un viaje por Portugal vieron que los vi\u00f1edos all\u00e1 estaban plantados muy cerca de las casas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"668\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_1886634070.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-61713\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_1886634070.jpg 1000w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_1886634070-450x301.jpg 450w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_1886634070-700x468.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>To\u00f1o, el hermano de Natalia, empez\u00f3 a hacer vino en los ochentas, como protesta en contra de las grandes vin\u00edcolas que en ese tiempo estaban produciendo m\u00e1s brandy.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1997, Natalia enviud\u00f3 con cuatro hijos peque\u00f1os, entonces empez\u00f3 un huerto org\u00e1nico en el rancho, que por a\u00f1os le dio de comer a muchas familias ensenadenses y surti\u00f3 a los mejores restaurantes de M\u00e9xico. En el 2008, y tras el fallecimiento de Madame Clotilde y de To\u00f1o, Natalia se qued\u00f3 a cargo del rancho y empez\u00f3 a trabajar con la agricultura regenerativa. Su fascinaci\u00f3n es con la uva, que dar\u00e1 como resultado un gran vino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De ni\u00f1a, Natalia so\u00f1aba que hund\u00eda las manos en una tierra negra y f\u00e9rtil, como de composta. Ese sue\u00f1o ya lo hizo realidad. Hoy es una de las m\u00e1s grandes luchadoras por la vocaci\u00f3n agr\u00edcola del Valle de Guadalupe, y muchas somos parte de su ej\u00e9rcito.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"1499\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_2052344003.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-61716\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_2052344003.jpg 1000w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_2052344003-450x675.jpg 450w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_2052344003-700x1049.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Laura Zamora\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Laura Zamora, ensenadense, creci\u00f3 en una familia entregada al mar. Su mam\u00e1 era trabajadora de una empacadora de mariscos y su pap\u00e1, pescador sardinero. Laura entendi\u00f3 que si quer\u00eda salir adelante, tendr\u00eda que ser por sus propios medios. Decidi\u00f3 estudiar t\u00e9cnica laboratorista.<\/p>\n\n\n\n<p>Zamora lleg\u00f3 a Bodegas de Santo Tom\u00e1s con tan s\u00f3lo 17 a\u00f1os de edad para terminar sus pr\u00e1cticas de la preparatoria. Era el a\u00f1o de 1977.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">Te podr\u00eda interesar: <a href=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/2024\/07\/30\/5-destinos-enoturisticos-para-visitar-este-verano\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">5 destinos enotur\u00edsticos para visitar este verano<\/a><\/h2>\n\n\n\n<p>Empez\u00f3 a estudiar Oceanolog\u00eda y una serie de eventos (una huelga en la universidad y una fractura que tuvo su jefe en el laboratorio) la llevaron a tomar el trabajo de tiempo completo en Bodegas de Santo Tom\u00e1s y pronto se convirti\u00f3 en la encargada del laboratorio. Sus ganas de aprender hicieron que despu\u00e9s de su jornada en el laboratorio se fuera a la planta a ver c\u00f3mo hac\u00edan el vino que ella muestreaba durante la ma\u00f1ana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"666\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_135535952.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-61712\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_135535952.jpg 1000w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_135535952-450x300.jpg 450w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_135535952-700x466.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Poco a poco, por su tenacidad y paciencia, la promovieron a jefa de operaciones de la planta, luego a gerente de producci\u00f3n, hasta llegar a asistente de enolog\u00eda. Por motivos personales Laura se ausent\u00f3 de la empresa de 1994 a 2004. Al volver, se encarg\u00f3 de la vendimia. En el 2005 Bodegas de Santo Tom\u00e1s recibi\u00f3 varias medallas y reconocimientos por la a\u00f1ada vendimiada por Laura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de obtener muchas medallas y tener una producci\u00f3n y ventas estables, casi 30 a\u00f1os despu\u00e9s de su llegada a Bodegas de Santo Tom\u00e1s, Laura se convirti\u00f3 en la primera mujer a cargo de la elaboraci\u00f3n de vinos de una vin\u00edcola mexicana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">Te podr\u00eda interesar: <a href=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/2024\/06\/18\/la-influencia-del-suelo-en-el-vinedo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">La influencia del suelo en el vi\u00f1edo<\/a><\/h2>\n\n\n\n<p>Laura, que tiene ahora su propia vin\u00edcola, casi por s\u00ed sola y sin darse cuenta, nos abri\u00f3 la puerta a muchas otras mujeres que andamos su camino arado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Ivette Vaillard<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ivette Vaillard lleg\u00f3 a Baja California hace 50 a\u00f1os a estudiar Oceanolog\u00eda y conoci\u00f3 el Valle de Guadalupe por Madame Badan y Natalia. Despu\u00e9s, Ivette y su marido compraron un terreno para que les sirviera de escape de la vida citadina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de divorciarse, Villard se dio cuenta de que si trabajara en otra cosa que no fuera el rancho, gastar\u00eda su sueldo en pagarle a quien lo cuidara. Se hizo agricultora. En el 2000 decidi\u00f3 empezar a hacer vino y se inscribi\u00f3 en la segunda generaci\u00f3n de La Escuelita (Estaci\u00f3n de Oficios). Ah\u00ed conoci\u00f3 a Laura Mcgregor y a Eva Cotero y las invit\u00f3 a su rancho a hacer la cosecha con ella.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"691\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_143973769.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-61715\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_143973769.jpg 1000w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_143973769-450x311.jpg 450w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/EC098_A-fondo_De-este-lado-de-la-Rumorosa_Web_ok_shutterstock_143973769-700x484.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Grapes leaves in a sunny vineyard<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>No sab\u00edan qu\u00e9 hacer con el vino que produc\u00edan, as\u00ed que optaron por abrir una peque\u00f1a sala de degustaci\u00f3n en donde por un tiempo la hija de Eva y talentos\u00edsima cocinera Ismene Venegas tuvieron su restaurante: El Pinar de Tres Mujeres, un para\u00edso donde se pod\u00eda probar el Valle de Guadalupe por medio de su flora y su fauna.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un periodista les hizo un reportaje y las llam\u00f3 \u201cLas tres mujeres\u201d. As\u00ed encontraron el nombre de su proyecto. Lleg\u00f3 el momento de hacer vino m\u00e1s formalmente, y para no depender de otros, se juntaron con diez amigas e hicieron la min\u00edcola (mini vin\u00edcola), un proyecto construido y operado por mujeres. Hoy, Ivette sigue haciendo vino con la ayuda de otras mujeres, que estoy segura que la admiran tanto como yo.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conoce a las mujeres que est\u00e1n llevando el nombre de M\u00e9xico en alto desde el vi\u00f1edo de Valle de Guadalupe<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":61714,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[139],"tags":[1116,1371,975],"class_list":["post-61711","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vinos","tag-a-fondo","tag-valle-de-guadalupe","tag-vino-mexicano"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61711","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=61711"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61711\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":61728,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61711\/revisions\/61728"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/61714"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=61711"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=61711"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=61711"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}