{"id":49314,"date":"2023-09-13T16:37:47","date_gmt":"2023-09-13T22:37:47","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaelconocedor.com\/?p=47462"},"modified":"2023-09-13T16:37:47","modified_gmt":"2023-09-13T22:37:47","slug":"fiestas-de-la-vendimia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/2023\/09\/13\/fiestas-de-la-vendimia\/","title":{"rendered":"Fiestas de la vendimia"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>Luego de un ciclo de un a\u00f1o, es momento de celebrar la cosecha con copa en mano, \u00a1felices vendimias!\u00a0<\/em><\/h2>\n\n\n\n<p>Para poder degustar una copa de vino es indispensable contar con el mejor fruto, resultado de un cuidadoso proceso que inicia con el cultivo de la vid.&nbsp; El ciclo vegetativo, que dura un a\u00f1o, se ha regido por numerosos calendarios agr\u00edcolas desde la \u00e9poca medieval.<\/p>\n\n\n\n<p>La fase de reposo comienza en diciembre, con las labores de desfonde previas a la plantaci\u00f3n, y contin\u00faa en enero, con la plantaci\u00f3n de la cepa portainjertos. La poda de la vid ocurre en febrero, y es buen momento para el abonado y el laboreo del suelo para darle forma a la cepa, nutrir y reparar el suelo, as\u00ed como realizar los injertos en marzo; la fase de crecimiento se inicia en abril con la brotaci\u00f3n, seguida, en mayo, de los tratamientos anticriptog\u00e1micos y, en junio, de la floraci\u00f3n. Comienza la fecundaci\u00f3n e inmediatamente se inicia el desarrollo de los frutos hasta mediados o finales de julio, creciendo poco a poco. A finales de julio o agosto, ocurre la fase conocida como madurez, en la que el fruto verde cambia de color con el envero y prosigue en septiembre con la vendimia.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.com\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/uva-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-47463\" width=\"400\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/uva-683x1024.jpg 683w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/uva-400x600.jpg 400w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/uva-768x1152.jpg 768w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/uva-150x225.jpg 150w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/uva-600x900.jpg 600w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/uva.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la ca\u00edda de la hoja, la cepa queda aletargada, reteniendo en sus ra\u00edces y tronco las sustancias elaboradas a trav\u00e9s de sus hojas. As\u00ed permanecer\u00e1 durante todo el periodo invernal, en espera de la primavera.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de este ciclo, el clima (y sus manifestaciones), la tierra, los seres vivos y el hombre, influyen en las condiciones de desarrollo de la planta. La acci\u00f3n del hombre sobre el terreno y las cepas es indispensable para conseguir un perfecto crecimiento de la vi\u00f1a.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la vid est\u00e1 expuesta a dos males que pueden afectar la calidad de sus frutos: Los de origen atmosf\u00e9rico (heladas, granizos) contra los que nada o muy poco puede hacer la mano del hombre, y los producidos por los insectos y par\u00e1sitos, frente a los cuales se utilizan tratamientos de prevenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>Te podr\u00eda interesar:\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/revistaelconocedor.com\/giusti-el-justo-vino-italiano\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Giusti: el justo vino italiano<\/a><\/h2>\n\n\n\n<p>A\u00f1o con a\u00f1o, la historia de cuidados, trabajo, inversi\u00f3n de tiempo y dinero, se repite, con el prop\u00f3sito de lograr, a pesar de los riesgos, la obtenci\u00f3n de los mejores frutos. A veces, la naturaleza es favorable, en otros casos, juega un papel contrario y la p\u00e9rdida de cosechas no significa \u00fanicamente la imposibilidad de elaborar vinos de calidad, sino tambi\u00e9n la p\u00e9rdida econ\u00f3mica a nivel de familias, empresa y mercado.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Cuando llega el tiempo de la vendimia, se festeja y agradece el contar con una buena cosecha para elaborar vino.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico, desde hace muchos a\u00f1os, durante julio, agosto y septiembre, cada bodega realiza la celebraci\u00f3n de las Fiestas de la Vendimia con una personalidad definida y los eventos que llevan a cabo son tan variados como las propias empresas.&nbsp; Adem\u00e1s de ser una celebraci\u00f3n de agradecimiento, es una gran oportunidad de conocer los vi\u00f1edos, probar nuevos vinos y festejar con una copa por una excelente cosecha.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luego de un ciclo de un a\u00f1o, es momento de celebrar la cosecha con copa en mano, \u00a1felices vendimias!\u00a0 Para poder degustar una copa de vino es indispensable contar con el mejor fruto, resultado de un cuidadoso proceso que inicia con el cultivo de la vid.&nbsp; El ciclo vegetativo, que dura un a\u00f1o, se ha [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":48,"featured_media":47464,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[139],"tags":[6007,1350],"class_list":["post-49314","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vinos","tag-la-gotas-suspicaces","tag-vendimia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49314","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/48"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49314"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49314\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/47464"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49314"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49314"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49314"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}