{"id":40540,"date":"2022-03-07T12:41:31","date_gmt":"2022-03-07T18:41:31","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaelconocedor.com\/?p=40540"},"modified":"2022-03-07T12:41:31","modified_gmt":"2022-03-07T18:41:31","slug":"preservemos-las-chinampas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/2022\/03\/07\/preservemos-las-chinampas\/","title":{"rendered":"\u00a1Preservemos las chinampas!"},"content":{"rendered":"<h4><strong>Enclavado al sur de la ciudad de M\u00e9xico se encuentra uno de los m\u00e9todos de cultivo ancestrales m\u00e1s importantes del mundo, \u00a1seamos parte de su conservaci\u00f3n!<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Denisse Noyola<\/em><\/p>\n<p><strong>Desde hace tiempo ya, la necesidad de conservar y preservar estas zonas que gestionan t\u00e9cnicas agr\u00edcolas ancestrales, declaradas desde 1987 por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, se ha hecho cada vez m\u00e1s evidente.<\/strong> Sin embargo, han pasado m\u00e1s de 30 a\u00f1os en que la modernidad, la modernizaci\u00f3n y la industrializaci\u00f3n, lograron de manera significativa su reducci\u00f3n y un deterioro en el propio h\u00e1bitat.<\/p>\n<p><strong>Hablamos de las chinampas,<\/strong> de las que hoy en d\u00eda s\u00f3lo sobreviven en la zona de Xochimilco y Tl\u00e1huac, y son las \u00faltimas en el mundo.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-40542 size-full\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"462\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-1.jpg 1000w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-1-600x277.jpg 600w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-1-768x355.jpg 768w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-1-150x69.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Un m\u00e9todo hist\u00f3rico y ecol\u00f3gico <\/strong><\/h4>\n<p><strong>Las chinampas son un milenario m\u00e9todo de cultivo sobre balsas hechas de materiales naturales que tienen como fin cultivar plantas, verduras y hortalizas sobre lagos y lagunas para el consumo local.<\/strong> Su impacto en cuanto a la productividad es de alto valor ecol\u00f3gico ya que, a trav\u00e9s de sus m\u00e9todos empleados, permiten que se conserven las \u00e1reas donde se cultiva, lo que a su vez impacta en el clima y en la calidad del aire de la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Al ver la importancia que tienen estos m\u00e9todos de producci\u00f3n, el deterioro de las zonas productoras, la sobreproducci\u00f3n de alimentos procesados, la desinformaci\u00f3n y el abandono de las propias chinampas, <strong>nace Arca Tierra como lugar de encuentro para agricultores y personas que viven en la ciudad,<\/strong> pero que se interesan por tener una alimentaci\u00f3n saludable y a la vez apoyar al campo.<\/p>\n<p>Su principal objetivo es sanar la tierra aplicando los principios de la agricultura regenerativa.<strong> Es el esfuerzo conformado por expertos apasionados por la agricultura, la alimentaci\u00f3n, la naturaleza, el impacto social y la gastronom\u00eda;<\/strong> todo esto liderado por el equipo de Lucio Usobiaga.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-40544 size-medium aligncenter\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-4-600x321.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"321\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-4-600x321.jpg 600w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-4-768x411.jpg 768w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-4-150x80.jpg 150w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-4.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Alimentar de forma natural<\/strong><\/h4>\n<p>Lucio, comenz\u00f3 a trabajar en la agricultura campesina descubriendo <strong>el potencial para alimentar de forma natural,<\/strong> generando el comercio justo, regenerando la tierra y, por supuesto, creando m\u00e1s empleos. Para \u00e9l, quienes cultivan son las personas m\u00e1s importantes en la sociedad actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">______________________________________________________<\/p>\n<blockquote>\n<p><strong>\u201cCuidan el entorno, nos alimentan y nos conectan con la naturaleza. En gran medida, nuestra salud y la salud del suelo dependen de ellos.<\/strong> Ahora necesitamos m\u00e1s que nunca agricultoras y agricultores org\u00e1nicos para conservar nuestras variedades, lograr la seguridad alimentaria\u00a0y ayudar a revertir el cambio clim\u00e1tico\u201d, comenta Lucio.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">______________________________________________________<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-40543 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-2-600x263.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"263\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-2-600x263.jpg 600w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-2-768x336.jpg 768w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-2-150x66.jpg 150w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-2.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p><strong>A partir de \u00e9sta y otras necesidades, nace el Centro de Formaci\u00f3n Escuela Campesina,<\/strong> que tiene como fin formar en agroecolog\u00eda, en menos de un a\u00f1o, a campesinos originarios de comunidades ind\u00edgenas y migrantes que ayuden a aportar una visi\u00f3n colaborativa y que les permita hacer del sector primario un negocio sustentable.<\/p>\n<p><strong>Otros de sus objetivos son la recuperaci\u00f3n de las chinampas abandonadas (por parte de los egresados), as\u00ed como los recursos h\u00eddricos y sanear los suelos mediante biorremediaci\u00f3n;<\/strong> asimismo, busca el enfoque del sector primario con formaci\u00f3n educativa de alta especializaci\u00f3n agroecol\u00f3gica. Adem\u00e1s, est\u00e1 el establecimiento de redes colaborativas nacionales e internacionales para intercambiar conocimiento, e implementar modelos de negocios sostenibles para peque\u00f1os productores. Y tambi\u00e9n incluye la sostenibilidad y viabilidad como modelo de negocio de esta zona.<\/p>\n<p><strong>Esta escuela ser\u00e1 posible gracias a las alianzas de diferentes sectores como: Arca Tierra, Instituto de Biolog\u00eda de la UNAM, El Buen Socio, CLAC, NUUP, Value for Woman, y claro, a trav\u00e9s de donaciones.<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-40545 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistaelconocedor.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-5-600x474.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"474\" srcset=\"https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-5-600x474.jpg 600w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-5-768x607.jpg 768w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-5-150x119.jpg 150w, https:\/\/revistaelconocedor.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/chinampas-5.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Actividades de apoyo al proyecto<\/strong><\/h4>\n<p><strong>Para esto \u00faltimo, Arca Tierra ha creado una serie de actividades para recaudar fondos para la primera generaci\u00f3n de esta escuela.<\/strong> Una de ellas fue la Cena por las Chinampas, donde se reunieron, en el ex Convento de San Hip\u00f3lito, grandes personalidades del mundo gastron\u00f3mico como Gabriela C\u00e1mara, Eduardo Garc\u00eda, Enrique Olvera, Elena Reygadas y Jair T\u00e9llez, quienes crearon un exquisito men\u00fa de platillos especiales con productos de las chinampas, cuyas ganancias fueron donadas en su totalidad al Centro de Formaci\u00f3n Escuela Campesina.<\/p>\n<p><strong>T\u00fa puedes seguir apoyando mediante la suscripci\u00f3n a las canastas agroecol\u00f3gicas Arca Tierra,<\/strong> asistiendo a los diferentes eventos y experiencias que realizan constantemente donde, adem\u00e1s de gozarlas, ayudar\u00e1s a los campesinos involucrados.<\/p>\n<p><strong>Tambi\u00e9n puedes contribuir de manera directa con donativos en iaxmx.org o participando en la campa\u00f1a de donadora.com<\/strong><\/p>\n<p>_______________________________________________________<\/p>\n<h4>M\u00e1s informaci\u00f3n en: arcatierra.com\u00a0 Ig: @arca.tierra<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Enclavado al sur de la ciudad de M\u00e9xico se encuentra uno de los m\u00e9todos de cultivo ancestrales m\u00e1s importantes del mundo, \u00a1seamos parte de su conservaci\u00f3n! Denisse Noyola Desde hace tiempo ya, la necesidad de conservar y preservar estas zonas que gestionan t\u00e9cnicas agr\u00edcolas ancestrales, declaradas desde 1987 por la Unesco como Patrimonio de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":53510,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[239],"tags":[1951,830,3619,1178,2620,1182],"class_list":["post-40540","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sabores","tag-arca-tierra","tag-cdmx","tag-centro-de-formacion-escuela-campesina","tag-chinampas","tag-unam","tag-xochimilco"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40540","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40540"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40540\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53510"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40540"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40540"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaelconocedor.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40540"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}