Hay años que se miden en cosechas y otros que dejan huella en las copas. Para Monte Xanic, 2026 pertenece a esta segunda categoría. En lo que va del año, la bodega bajacaliforniana ha reunido 37 reconocimientos nacionales e internacionales, una cifra que habla no solo de un buen momento, sino de la continuidad de un proyecto que desde hace casi cuatro décadas apuesta por mostrar hasta dónde puede llegar el vino mexicano.
El resultado más reciente llegó desde Reino Unido, con la edición 2026 de los Decanter World Wine Awards (DWWA), uno de los concursos de mayor alcance y reconocimiento dentro de la industria. De las 32 medallas que recibió México en esta edición, seis correspondieron a Monte Xanic. Entre ellas destaca una Medalla de Oro y 95 puntos para su Edición Limitada Cabernet Franc 2024, la puntuación más alta obtenida por un vino mexicano en esta edición.

Un Cabernet Franc que habla del territorio
El reconocimiento adquiere otra dimensión cuando se mira de cerca el vino que lo obtuvo. Edición Limitada Cabernet Franc 2024 nace de uvas 100% Cabernet Franc cultivadas en el Valle de Ojos Negros, una zona que ha ganado presencia dentro del mapa vitivinícola de Baja California. Después de la vendimia, el vino pasó 13 meses en barricas nuevas de roble francés de tostado medio.
En copa, la variedad se expresa desde distintos registros: aparecen moras, arándanos y cerezas junto con violetas y lavanda, mientras que las especias, los recuerdos balsámicos y ciertos matices herbales acompañan el conjunto. La estructura, la frescura y unos taninos maduros terminan de definir un vino de recorrido largo.
Los 95 puntos de Decanter lo colocaron además en la categoría de Medalla de Oro, reservada por el certamen para los vinos que alcanzan esa puntuación o una superior. Para esta etiqueta, el reconocimiento se suma a una trayectoria que ya supera las 30 medallas internacionales y que la ha convertido en uno de los Cabernet Franc mexicanos con mayor presencia en concursos fuera del país.

Seis medallas en Decanter
El desempeño de Monte Xanic en esta edición no se limitó a una sola etiqueta. Viña Kristel Sauvignon Blanc 2025 obtuvo Medalla de Plata, mientras que Monte Xanic Chardonnay 2024, Monte Xanic Merlot 2024 y Selección Monte Xanic 2024 recibieron Medalla de Bronce.
La diversidad de variedades y estilos reconocidos resulta relevante porque muestra un portafolio que no depende de una sola expresión para competir en escenarios internacionales. En esta edición, la bodega reunió seis medallas y se colocó como la mexicana con mayor número de distinciones en Decanter World Wine Awards 2026.
Un año que va más allá de Decanter
El resultado forma parte de una cosecha de reconocimientos que comenzó meses atrás. En Vinalies Internationales, Monte Xanic Sauvignon Blanc Viña Kristel 2025 obtuvo Gran Medalla de Oro, mientras que Monte Xanic Rosé 2025 consiguió Medallas de Oro tanto en este certamen como en Challenge International du Vin.
A estos resultados se suman seis medallas en Bacchus 2026 —dos de Oro y cuatro de Plata— y dos Medallas de Plata en el Concours Mondial de Bruxelles para Chardonnay 2024 y Cabernet Sauvignon 2024. También hubo reconocimientos en International Wine & Spirit Competition, International Cabernet Competition y Guía Peñín México, con distintas etiquetas que alcanzaron hasta 94 puntos.

En conjunto, son 37 distinciones obtenidas durante 2026 hasta el momento. Más que una acumulación de medallas, el dato permite observar una constante: vinos mexicanos que encuentran espacio en diferentes escenarios de evaluación y frente a jurados especializados de distintas partes del mundo.
La medida del tiempo
Decanter World Wine Awards reúne cada año miles de etiquetas de decenas de países y las somete a catas a ciegas realizadas por un panel internacional en el que participan Masters of Wine, Master Sommeliers y críticos especializados. Su alcance convierte cada resultado en una referencia dentro de la conversación internacional sobre calidad vitivinícola.
Para Monte Xanic, estos reconocimientos llegan después de casi cuatro décadas de trabajo en Baja California y de una evolución que ha llevado a la bodega a explorar distintos valles, variedades y formas de interpretar el territorio.
Quizá ahí está la lectura más interesante de este 2026: los premios no aparecen como hechos aislados, sino como parte de una historia que continúa construyéndose. En un país cuya vitivinicultura gana cada vez mayor visibilidad, cada botella que cruza fronteras también cuenta algo sobre el lugar del que proviene. Y este año, al menos en los concursos internacionales, México tiene varias razones para seguir hablando de vino.
No Comment! Be the first one.