¿Listo para la emoción del futbol? Nada mejor para acompañarlo que con una copa de Calixa
En un año en el que México se prepara para convertirse en escenario de importantes encuentros internacionales, Monte Xanic presenta una edición especial de Calixa Cabernet Sauvignon–Syrah 2025 que pone en el centro una de las cualidades más representativas de nuestra cultura: la hospitalidad.

Un brindis entre culturas
Bajo el nombre Calixa Edición Anfitrión Excepcional, la bodega lanza una colección de 12 etiquetas conmemorativas inspiradas en los países que visitarán México durante las celebraciones globales que tendrán lugar en el país. Más que una propuesta visual, se trata de un homenaje a la capacidad de los mexicanos para abrir sus puertas, compartir su mesa y hacer sentir bienvenidos a quienes llegan de cualquier rincón del mundo.
La colección toma como punto de partida el significado de Calixa, considerado el vino de la casa de Monte Xanic, para reforzar un mensaje de encuentro, convivencia y celebración alrededor de una copa de vino.

El espíritu de la casa
La edición busca reflejar esos momentos cotidianos donde la hospitalidad sucede de forma natural: una comida entre amigos, una reunión familiar o un brindis que reúne historias y tradiciones distintas. Cada etiqueta representa la conexión entre culturas y la manera en que México se convierte en anfitrión de experiencias memorables.
Disponible por tiempo limitado, esta colección mantendrá el mismo precio que la versión tradicional de Calixa Cabernet Sauvignon–Syrah, lo que permitirá a los consumidores llevar a su mesa una pieza conmemorativa sin costo adicional.

Un vino pensado para compartir
El ensamblaje de 80% Cabernet Sauvignon y 20% Syrah, elaborado con uvas provenientes de los valles de Guadalupe y Ojos Negros, ofrece aromas de frambuesa, cereza y fresa, acompañados por notas de pimienta, canela y vainilla. En boca se muestra fresco, seco y con una acidez equilibrada que invita a seguir disfrutándolo.
Su perfil versátil lo convierte en un excelente acompañante de carnes asadas, charcutería, quesos jóvenes y antojitos mexicanos, aunque también funciona perfectamente como protagonista de una conversación entre amigos.
Con esta edición especial, Monte Xanic reafirma que el vino no solo acompaña las celebraciones: también puede convertirse en un símbolo de identidad, encuentro y hospitalidad.
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