📸: Nizaguiee HidalgoÂ
SerĂa fácil justificar estas lĂneas diciendo que el plan perfecto es visitar 686 Bar antes o despuĂ©s de cenar en Em, el restaurante de Lucho MartĂnez (tambiĂ©n encargado del proyecto de 686) que acaba de ser reconocido con una estrella en la GuĂa Michelin. Pero la verdad es que este bar vale la pena en sĂ mismo, asĂ que, para fines de este texto, nos olvidaremos de Em (sĂ, con todo y su estrella).
Uno de los motivos por los que debes visitar 686 Bar es que su concepto partiĂł del amor y la honestidad, pues al planear el menĂş de alimentos y bebidas, MartĂnez pensaba que querĂa llevar a este lugar los tragos y los alimentos que a Ă©l le gusta pedir en un bar. AsĂ que todo lo que hay en la carta está ahĂ porque a Lucho le gusta. Y esa razĂłn basta y sobra.

Además, en 686 Bar, los protagonistas son los cocteles. No eres tĂş, ni los bartenders, ni siquiera el mismo MartĂnez. Y esta intenciĂłn se confirma en todos los sentidos, pero quizá de forma más contundente con la iluminaciĂłn, que está pensada para que, entre la luz tenue y los colores oscuros del lugar, resalten los tragos. Cada mesa es la pasarela perfecta para tu negroni, martini o sake. Sobra decir que cada trago viene muy bien vestido y las recetas son ejecutadas con sumo cuidado.
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Parece que dejamos al último lo más importante, pero lo bueno se encuentra en el menú: la carta de alimentos es breve pero mucho más que suficiente, y los platillos van cambiando de acuerdo a los productos de temporada o, tal vez más precisamente, a los antojos de Lucho. Durante nuestra visita nos tocó probar la hamburguesa de cangrejo de concha suave, que tuvo su estreno en una reciente colaboración del cocinero con Shake Shack y que ahora forma parte de la carta de 686 Bar.

Además probamos una slider de carne de res, apapachadora, grasosita al nivel justo y con una cantidad generosa de queso, y unos elotes baby perfectos para aquellas botanas idealizadas que uno se imagina cuando piensa en un bar.
En cuanto a la carta de bebidas, aquĂ hay de todo un poco: coctelerĂa clásica y las recetas de la casa pero inspiradas en las preparaciones tradicionales, una muy buena oferta de destilados mexicanos, y tambiĂ©n opciones de whiskies de todo el mundo y sakes. Además, cerveza de la queretana HĂ©rcules, vino espumoso y preparaciones sin alcohol.
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Nosotros probamos el MartĂnez, la versiĂłn 686 del martini que lleva sotol, vermouth Dolin Rouge, pacharán y bitter de naranja, y el White Mezcal Negroni, hecho con mezcal La Locura, Cocchi Blanco y Lillet.

Desfilaron por nuestra mesa mezclas inesperadas como el Matcha High Ball, hecho con Ancho Reyes Verde, Dolin Dry, matcha y agua con gas, o el mismĂsimo Diablo, con tequila Altos Plata, crema de cassis, jugo de limĂłn y soda de jengibre.
Para terminar, queremos proponerte vivir 686 Bar de la siguiente manera: tĂş solo, con tu trago favorito en mano, alejado del celular (por algo en este bar no tienen wifi), y en la cĂşspide del nivel consciente del ejercicio del gozo culinario. Eso sĂ, procura reservar.
686 Bar
📍Tonalá 133, Roma, CDMX
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