Te contamos todo lo que PoderNuovo trajo para armonizar con lo mejor del restaurante Mattea
La elegancia del vino italiano y la alta cocina contemporánea se encontraron en una velada memorable organizada por Importaciones Cantabria en el restaurante Mattea, en Ciudad de México. Una cena maridaje diseñada para celebrar la esencia de la Toscana a través de tres etiquetas excepcionales de la bodega PoderNuovo, proyecto vitivinícola ligado a la visión de excelencia de la familia Bulgari.
La historia de PoderNuovo nace del profundo respeto por la naturaleza y el deseo de interpretar con sensibilidad los valores de la tierra. Ubicada en Palazzone, dentro del municipio de San Casciano dei Bagni, la finca fue concebida sobre un terreno virgen con una filosofía clara: producir vinos de alta calidad bajo prácticas sostenibles, protegiendo el entorno natural, el paisaje y las características únicas de esta región italiana.

Con esa premisa como inspiración, la velada en Mattea ofreció un recorrido sensorial guiado por la sommelier Mirell Riviello y el chef Axel Vázquez, quienes construyeron una experiencia donde cada plato dialogó con la personalidad de los vinos seleccionados.
La noche comenzó con Radicchio arrosto, fonduta e nocciole, acompañado de Therra 2021, una mezcla de Sangiovese, Cabernet Sauvignon y Merlot cuya composición cambia cada año para expresar con autenticidad aromas y sabores de la Toscana. En copa, mostró equilibrio, frescura y una complejidad amable que armoniza con la intensidad vegetal del radicchio y la untuosidad del queso fundido.
El segundo tiempo presentó Pappardelle al ragú toscano y lardo, maridado con Argirio 2020, un Cabernet Franc de gran carácter. Su nombre proviene de la palabra “arcilla”, en referencia a los suelos arcillosos donde crecen las vides. Con notas especiadas, fruta madura y estructura elegante, elevó la profundidad del ragú y la textura sedosa de la pasta fresca.

Como plato fuerte llegó Short rib brasato, cremini y puré al tartufo, acompañado de Sotirio 2020 IGT Toscana, un Sangiovese puro considerado el grand cru de la finca. Bautizado en honor al fundador de la dinastía Bulgari, este vino reflejó intensidad, precisión y una conexión tangible entre la tierra y las manos que la trabajan. El maridaje resultó impecable frente a la potencia del short rib y los matices terrosos del hongo y la trufa.
El cierre dulce llegó con una delicada Mousse al cioccolato de maracuyá, broche ideal para una cena que celebró el placer de compartir la mesa.
Más allá de los maridajes, la noche confirmó que el vino sigue siendo una de las expresiones culturales más sofisticadas del mundo: una forma de contar historias, transmitir origen y emocionar a través de los sentidos. PoderNuovo lo hace desde la Toscana; Mattea, desde el corazón de la Ciudad de México. Juntos ofrecieron una experiencia para recordar y brindar.
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